martes, 30 de junio de 2009

fragmentos Salmo 38

Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira;
Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.
Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza;
Como carga pesada se han agravado sobre mí.
Hieden y supuran mis llagas, A causa de mi locura.
Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera,

Ando enlutado todo el día.
Porque mis lomos están llenos de ardor,
Y nada hay sano en mi carne.
Estoy debilitado y molido en gran manera;

Gimo a causa de la conmoción de mi corazón.
Señor, delante de ti están todos mis deseos,

Y mi suspiro no te es oculto.
Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor,
Y aun la luz de mis ojos me falta ya.
...
Mas yo, como si fuera sordo, no oigo;
Y soy como mudo que no abre la boca.
Soy, pues, como un hombre que no oye,
...

Pero yo estoy a punto de caer,
Y mi dolor está delante de mí continuamente.
Por tanto, confesaré mi maldad,
Y me contristaré por mi pecado.
...

No me desampares, oh Jehová;
Dios mío, no te alejes de mí.
Apresúrate a ayudarme...

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