(Miércoles 7 de agosto)
...
Hay que ser más modesto.
No frente a los demás,
eso qué importa.
Hay que ser más modesto
cuando uno se enfrenta,
cuando uno se confiesa a sí mismo,
cuando uno se acerca a la última verdad,
que aún puede llegar a ser más decisiva
que la voz de la conciencia,
porque ésta sufre de afonías,
de imprevistas ronqueras,
que a menudo le impiden ser audible.
Yo sé ahora que mi soledad
era un horrible fantasma.
...
Por eso, sólo por eso,
me apeo de mi suficiencia
y me limito a decir: ojalá.
La Tregua - Mario Benedetti