jueves, 23 de octubre de 2008

Devocional "Ser Feliz*." - 23 oct. 2008

Podés tener defectos, vivir ansioso y estar irritado algunas veces, pero no te olvides de que tu vida es la mayor empresa del mundo. Solo vos podés evitar que ella vaya en decadencia. Hay muchas personas que te precisan, admiran y te quieren.

Me gustaría que siempre recordaras que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, caminos sin
accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones.

Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros.

Ser feliz no es solo valorizar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza.

No es apenas conmemorar el suceso, sino aprender lecciones en los fracasos.

No es apenas tener alegría con los aplausos, sino encontrar alegría en el anonimato.

Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones y períodos de crisis.

Ser feliz no es una fatalidad del destino, sino una conquista de quien sabe viajar para dentro de su propio ser.

Ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas y volverse un actor de la propia historia.

Es atravesar desiertos fuera de sí, mas ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de nuestra alma.

Es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida.

Ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos.
Es saber hablar de uno mismo.
Es tener coraje para oír un "NO".
Es tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea injusta.
Es besar a los hijos, mimar a los padres y tener momentos poéticos con los amigos, aunque ellos nos hieran.
Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple que vive dentro de cada uno de nosotros.

Es tener madurez para decir "me equivoqué".
Es tener la osadía para decir "perdóname".
Es tener sensibilidad para expresar "te necesito".
Es tener capacidad de decir "te amo".


Deseo que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz... Que en tus primaveras seas amante de la alegría. Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduría. Y, cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo. Pues así serás cada vez más apasionado por la vida.

Y descubrirás que... Ser feliz no es tener una vida perfecta sino usar las lágrimas para regar la tolerancia. Usar las pérdidas para refinar la paciencia. Usar las fallas para esculpir la serenidad. Usar el dolor para lapidar el placer. Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.

Jamás desistas. Jamás desistas de las personas que amas. Jamás desistas de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible. ¡Y sos un ser humano especial!

Autor Desconocido.

La reflexión sobre la felicidad que alguien se inspiró a escribir, no deja de llevarnos a meditar sobre la simplicidad de lo que esta puede realmente ser. Solemos pensar que para ser felices necesitamos que todas las cosas nos salgan bien o que no tengamos problemas con nadie más.

Pero la verdad es otra muy distinta. Podemos ser felices aún cuando las circunstancias no sean las mejores porque, a final de cuentas, la felicidad es un estado o condición del alma que se reconoce bendecida por Dios y demuestra su contentamiento. ¿Y qué de ustedes? ¿Se atreverán a seguir el consejo del pensamiento de hoy?

Raúl Irigoyen
El pensamiento del Capellán

www.RenuevoDePlenitud.com

 

martes, 21 de octubre de 2008

**Alguien me enseñó**

 
1. A ser consciente del privilegio de la vida.
 
2. A responder con ello a los talentos que Dios me ha dado.
 
3. A ser feliz, siendo yo misma, conforme a mi vocación y a mis sueños.
 
4. A tener el coraje de ser libre para elegir mis caminos, venciendo mis temores y asumiendo las consecuencias de mis actos.
 
5. A tener alegría para construir mi felicidad.

6. A tener éxitos, pero también fracasos, que me recuerden mi condición humana, la grandeza de Dios y el peligro de la soberbia.
 
7. A querer el presente, elegir el futuro y trabajar para conseguirlo.

8. A recordar el pasado, pero no vivir en el ayer; a soñar en el futuro sin despreciar el presente.

9. A perdonar mis errores, mis culpas y mis caídas.

10. A tener el suficiente valor para pedir perdón y a perdonar a otros, olvidándo los rencores.

11. A renacer cada día.

12. A sentir que Dios vive en mí y agradecer su infinito amor y su presencia.

13. A dejar de sobrevivir y atreverme a vivir.

14. A hacer de cada día, un día especial para los demás y para mí.

15. A entender que, al igual que otros, se puede ser buen hijo, hermano, compañero, vecino, esposo, guía y amigo.
 

Hoy pudiera nombrar a todos los que de alguna forma me han enseñado esto, pero no alcanzaría todo este blog, son much@s, por eso, sí estas leyendo esto sientete parte de mi gran lista de personas por las que doy gracias a Dios, porque han colaborado a que continue en este camino a pesar de...
 
Porque hoy tengo la certeza de que la fidelidad de Dios se expresa, también, a través de las personas que están a mi alrededor...

domingo, 19 de octubre de 2008

* * algunas citas bíbli K-s* *

***
 
Y Jehová va delante de ti; él estará contigo no te dejara, ni te desamparara; no temas ni te intimides. (Deuteronomio 31:8)
 
 
Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino; quien hace mis pies como de ciervas y me hace estar firme sobre mis alturas (salmo 18:32-33)
 
 
Y el Dios de esperanzas os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza en el poder del Espíritu santo. (Romanos 15:13)
 
***

jueves, 16 de octubre de 2008

Saber decir ... ¡adiós!


Fuente: Catholic.net
Autor: María Esther de Ariño


Cuando hay un dolor profundo, el corazón pesa. Se siente su abatimiento y es como si una enorme losa nos aplastara el pecho. Con esa sensación mortificante y amarga el dolor sube hasta nuestros labios y se convierte en oración:

"Tú lo sabes Señor, lo sabes mejor que nosotros porque Tú conoces a la perfección el corazón de los hombres. Y Tú sabes lo adolorido que está este pobre corazón porque tiene que decir adiós".

Decir adiós es una cosa y saber decir adiós es otra. Decir adiós es abandonarse a ese dolor que tiene sabor a muerte.

Decir adiós es sumergirse en esa profunda pena que nos brota del corazón y se asoma a nuestros ojos convertida en lágrimas.

Decir adiós es quedarse con un hueco en el pecho... es levantar la mano en señal de despedida y darnos cuenta que es el aire, lo único que acarició nuestra piel.

Es volver a casa y ver tantas y tantas cosas del ser amado y junto a esas cosas, un sitio vacío. Es llorar, desesperarse, vivir en la tristeza de un recuerdo.

¡Decir adiós es tan triste y hay muchos adioses en nuestras vidas! El adiós al ser querido que se nos adelantó, el adiós de las madres a sus hijos en países en guerra, el adiós a quién amamos y se aleja del hogar... el adiós que se le da a la tierra que nos vio nacer...

¿Cómo lograremos saber decir adiós, dónde encontraremos una forma diferente para que este adiós nos sea más soportable?

La tarde es calurosa y el camino polvoriento. Por él van un hombre y una mujer. Una madre y un hijo que se despiden, que tienen que decirse adiós...

Y yo creo que María acompañó a Jesús hasta el final del sendero donde el hijo tomaría el camino definitivo. Nada sabemos de lo que hablaron, nada sabemos de lo que se dijeron... pero tuvo que ser un adiós de inconmensurable grandeza y amor. También de dolor. Dolor que se hace incienso y sube hasta el Padre Eterno.

Así nosotros, con este ejemplo de despedida hemos de saber decir adiós. Renunciación, olvido de uno mismo y oración por el que se va. Un abrazo, corazón con corazón y si se puede... una sonrisa.

Y nuestra oración termina así:

"Señor, sabes que me duele el corazón pero Tú me vas a enseñar a "saber decir adiós".
 

jueves, 9 de octubre de 2008

Nuestro Pan Diario "La cadena de la falta de gracia" - 9 octubre 2008

 
Cuando siento que me han tratado injustamente, puedo idear cien razones para no perdonar. «Tiene que aprender una lección». «Dejaré que sufra por un rato; le hará bien». «No me corresponde a mí dar el primer paso». Cuando finalmente me ablando hasta el punto de conceder el perdón, parece que hubiera dado un salto de la lógica dura a la sensiblería.

Un factor que me motiva a perdonar es que, como cristiano, se me ordena hacerlo, ya que soy el hijo de un Padre que perdona. Jesús dijo:«Perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas» (Marcos 11:25).

Pero más allá de eso, puedo identificar tres razones pragmáticas. Primero, el perdón detiene el ciclo de la culpa y el dolor, rompiendo la cadena de la falta de gracia. Sin esto, permanecemos atados a las personas que no podemos perdonar, atorados en un círculo vicioso.

Segundo, el perdón aminora el dominio de la culpabilidad en el que ha cometido la falta. Permite la posibilidad de transformación en la parte culpable, aun cuando todavía se requiere un castigo justo.

Y tercero, el perdón crea una conexión extraordinaria, colocando al perdonador del mismo lado que la parte que hizo el mal. No somos tan diferentes del malhechor como nos gustaría pensar, por cuanto también nosotros debemos pedirle a nuestro Padre celestial, «y perdónanos nuestras deudas» (Mateo 6:12). -PY

Tomado de http://www.rbc.org/international/espanol/home.aspx

 

martes, 7 de octubre de 2008

¿Qué le dijo...


¿Un chinche a una chinche?
Te amo chincheramente.
 
¿Un semáforo a otro?
No me mires que me estoy cambiando...

¿El café al azúcar?
Sin ti mi vida es amarga.

¿Un pato a otro pato jugando a las carreras?
Vamos empatados.

¿Una iguana a la otra?
Somos iguanitas.

¿Un ojo al otro?
Tan cerca y no nos vemos.

¿Una pared a la otra pared?
Nos vemos en la esquina

¿Una oreja a la otra?
Con tanta cera y no brillamos.

¿Un celular a otro celular?
Tengo celulitis.

¿El cuchillo a la gelatina?
No tiembles cobarde.

¿Un español a un chino?
Hola.
Y el Chino contesta:
las doce y tleinta

¿Saben por que mataron a Kung Fu?
 Porque lo kunfundieron.

¿Por qué un libro de matemáticas se suicidó?
Porque tenía muchos problemas.

¿ Por qué las gallinas quieren tanto a sus pollitos?
Porque les costó un huevo tenerlos

lunes, 6 de octubre de 2008

El efecto de las buenas palabras

 
       Hoy en día son numerosas las personas cuya angustia es inmensa. Se sienten desesperadas y heridas por la vida hasta el punto de que algunas quieren acabar con su insoportable existencia. Necesitan "la buena palabra", amor y esperanza.
 
       En la Biblia, varias personas atravesaron momentos difíciles y desearon la muerte.
 
       Elías, un cansado profeta, exclamó: "Basta ya, oh Señor, quítame la vida" (1 Reyes 19:4). Dios acudió pronto a socorrerle y le proveyó alimentos para fortalecerle. Le habló suavemente al corazón para darle ánimo.
 
       Jonás, quien había anunciado el castigo a Nínive, se enojó porque Dios obró con gracia para con sus habitantes que habían pedido perdón. Entonces deseó la muerte, diciendo: "Mejor sería para mí la muerte que la vida" (Jonás 4:8). Dios tuvo la delicadeza de explicarle la razón de su misericordia: su bondad y su compasión hacia todas sus criaturas.
 
       Y Job, afectado por el duelo y la enfermedad, aguardaba la muerte que no llegaba, y se lamentaba: "Está mi alma hastiada de mi vida. Hablaré con amargura de mi alma. Diré a Dios:. hazme entender por qué." (Job 10:1-2). Entonces Dios le habló de la vida y le mostró su ternura y cuidados hacia la menor de sus criaturas (Job 38:39). Finalmente, Job pudo decir a Dios: "Yo conozco que todo lo puedes" (Job 42:2).
 

El ánimo del hombre soportará su enfermedad; mas ¿quién soportará el ánimo angustiado? Proverbios 18:14.
 
La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra. Proverbios 12:25.
Tomado de http://listas.amen-amen.net/lista/devocionaldiario

viernes, 3 de octubre de 2008

R e S c A t E : : : : Escrito Marzo 2007 : : : :

La vidA... caminando, descubrimos que no la poseemos aún viendola a los ojos y teniendo su olor cerca... ¿qué puedo decir? la viDa NO puede ser poseída... porque... al tratar (inutilmente) de hacerlo, terminamos siendo poseídos por ella, además porQue: SOMOS la viDA...

Por ello el mensaje es a VivIr o mejor: ser viDa!! Jesús así lo entendió..."Yo soy el Camino, la verdad y la ViDa"