Cuando empezamos a salir yo traía el amor a medias, vos me dijiste que "las medias eran para las patas"... y no me quedo otra que jugarmela!.
"Tres cosas (y no dos) deberían enseñarnos de pequeños: no te lleves a la boca lo que encontraste en el suelo, mira a los lados antes de cruzar y, la más importante, jamás juegues con el corazón de las personas.
No sé bien cuál es la razón de nuestro desajuste, ni cuándo empezó este lío, pero lo cierto es que, por uno u otro motivo, siempre acabamos besando lo que está caído, lanzándonos a la vía para ser arrollados y tratando a los corazones como pelotas de futbol.
Alguien debería decirle a Facebook que el término «es complicado» es solo la excusa que se ponen dos personas cuando una de ellas no tiene el valor de decir a las claras «Voy con todo por vos».
Complicado puede ser —qué sé yo— subir el Everest en patines o conquistar la Atlántida arriba de un unicornio, pero no saber si en una relación de dos te la queres jugar.
Seré sincero. No creo mucho en las etiquetas del estilo «somos novios». A fin de cuentas, «novios» es solo una palabra que en los tiempos que corren puede decir mucho o puede no decir nada. Sin embargo, sí creo en otra forma de división, y es aquella que separa a las parejas en dos tipos: las que se juntan diciendo «a ver qué sale» y las que se juntan diciendo «deseo que salga»; las que se suben al barco con un pie en la orilla y las que lo hacen arrojando por la borda su retrovisor.
Implicación es la palabra.
No sé quién te dijo lo contrario. Si fueron las películas que siempre acaban cuando empieza el beso o si fueron las poesías que entienden que el amor más elevado es aquel que te conduce a la vejez contando lunares de una espalda. Pero siento decirte que no es así, o no en el mundo real. Que una parte del enamoramiento le corresponde al encuentro y la casualidad, sí, pero que hay otra —la más importante— que te corresponde a ti.
A tu lucha, a tu entrega, a tus ganas de ser parte de un universo más extenso que tu ombligo.
Te lo diré con suavidad: no vas a enamorarte de nada en lo que no seas capaz de regalar un pedazo de tu corazón.
Ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Porque las cosas más grandes no están reservadas para quien se lanza a medias.
Porque las historias nacidas para la memoria nunca surgen de la nada.
Porque si hay amor, hay acción; y si hay acción, nace el amor."
Pablo Arribas
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