Hay que ser mas modesto, más modesto. No frente a los demás, eso que importa. Hay que ser más modesto cuando uno se enfrenta, cuando uno se confiesa a sí mismo, cuando uno de acerca a su última verdad, que aún puede llegar a ser mas decisiva que la voz de la conciencia, porque ésta sufre de afonías, de imprevistas ronqueras, que a menudo le impiden ser aludible
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