Parece una utopía, llevamos más de 50 años viviendo una violencia consentida, que nos ha hecho pensar y creer que es normal, ya nada nos sorprende, la sensibilidad por el otro, la hemos ido perdiendo, nos ha deshumanizado una guerra que además de muertes, cobra tristeza, desesperanza, dolor y destierro a muchos de nuestros compatriotas, de nuestros compañeros de vida, a los animales, ríos, bosques...
El proceso de paz lleva poco respecto a lo que lleva la guerra y confieso ser una de las escepticas acerca de ello, pero pienso en cuánto aportamos para que eso no solo se firme en unos papeles en La Habana sino que en cada calle, casa, trabajo, finca, carretera sea una realidad.
Dejemos de pensar que la paz es solo allá en una mesa de negociación, es también justicia social, educativa, laboral, familiar y con crudeza tengo que decir que también es nuestra responsabilidad por elegir a los políticos de turno o por dejar que otros lo hagan, luego nos quejamos. Pero también no es esperar que los políticos arreglen esto, por Dios!, seamos sensatos, parece que la están embarrando
Llevo unos días pensando acerca de este tema, pero leer el siguiente artículo http://bit.ly/1OA6XzZ me ha llenado de motivos para escribir, un proceso de paz donde las personas del común no se comprometen ayudar a otros no nos hará un mejor país nunca.
PD. Amo Colombia, orgullosa de nacer en ésta tierra, llena de colores, de olores y sabores fascinante, pero ante todo sueño con un país digno, donde vivamos en paz en este hermoso vividero que nos dio la vida, donde tenemos el privilegio de nacer, crecer, vivir, disfrutar, amar, ser y luchar por lo que queremos de éste país.
Sin más explicaciones aquí concluye
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