Una joven estaba sentada escuchando a su madre quien le hablaba. Esta, mientras lo hacía, hizo sonar su puño contra su silla, miró fijamente a su hija y le dijo:
"Nunca te olvides de tus hermanas" le advirtió mientras le mostraba el dedo índice de su mano. Esta vez no había autoritarismo en su mirada sino mucha preocupación y ternura.
"Ellas se volverán cada vez más importantes con el paso del tiempo. No importa cuánto ames a tu esposo, no importa cuánto ames a los hijos que tengas, vas a necesitarlas. Recuerda salir con ellas siempre, hacer cosas con ellas siempre".
"Recuerda que cuando hablo de `tus hermanas` me refiero a todas las mujeres… tus amigas, tus hijas, y todas las otras mujeres que estén ligadas a ti. Las vas a necesitar".
Ella escuchó a su madre. Mantuvo contacto con sus hermanas y con el paso de los años, ella fue entendiendo, gradualmente, a lo que su Madre se refería.
Conforme el tiempo y la naturaleza presentan sus cambios y sus misterios, conforme vamos envejeciendo, tus verdaderas Hermanas siempre permanecen allí, cerca de ti.
Después de mis 70 años de vivir en este mundo, esto es lo que he aprendido:
El tiempo pasa.
La vida ocurre.
Las distancias separan.
Los hijos crecen.
Los trabajos van y vienen.
La pasión disminuye.
Los hombres no siempre hacen lo que se supone que deberían hacer.
El corazón se rompe.
Los padres mueren.
Los colegas olvidan los favores recibidos.
Las carreras o profesiones llegan a su fin.
Pero…..
Tus Hermanas siempre están ahí, no importa cuánto tiempo ni cuántos kilómetros haya entre ustedes. Una amiga nunca está demasiado lejos para llegar a ella cuando la necesitas.
Cuando tienes que caminar por un valle solitario y tengas que hacerlo por ti misma, las mujeres de tu vida, estarán alrededor del valle, alentándote, hasta orando por ti, empujándote, interviniendo por ti, y esperándote con los brazos abiertos al final del camino. Algunas veces, incluso romperán las reglas y caminarán a tu lado … O te llevarán cargada.
Amigas, hijas, abuelas, madres, hermanas, suegras, nueras, cuñadas, nietas, tías, primas, sobrinas: son nuestras mejores compañeras para la vida. Cada día, seguimos necesitándolas. Procura decir todo esto a todas las mujeres que tengas cerca o no cerca.
Ayudémonos a vivir nuestra vida al máximo. Ayudémonos para poder brillar aún en momentos en que todo se oscurezca. Levantémonos el ánimo cuando lo necesitemos. Protejámonos cuando nos sentimos avasalladas.
Y lo principal, hazle saber a tus hermanas del alma que estando contigo siempre estarán a salvo.

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