Hasta divertido resulta que aquellas cosas que soñé,
solo las vea de lejos, todas esas cosas que quise tener no son mías.
Otros se han adueñado de ellas.
Hoy sigo confirmando que cada vez que espero "algo",
resulta para bien...
no precisamente de mí.
Y no se porque comienzo a creer que es mejor no esperar.
Sin más explicaciones aquí concluye

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