Pero él sabe que la perseverancia no tiene nada que ver con la insistencia.
Existen épocas en las que los combates se prolongan más allá de lo necesario, agotando sus fuerzas y debilitando su entusiasmo.
En estos momentos, el guerrero reflexiona: "una guerra prolongada termina destruyendo al propio país victorioso".
Entonces él retira sus fuerzas del campo de batalla y se concede a sí mismo una tregua. Persevera en su voluntad, pero sabe esperar el mejor momento para un nuevo ataque.
Un guerrero siempre vuelve a la lucha.
Pero nunca lo hace por obstinación, y sí porque nota el cambio en el tiempo.Tomado de Guerrero de la Luz Online, Coelho P.
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