Hace muchos días en aquel lugar estaba ella,
tan linda, atenta, despierta y espontanea
como siempre.
En su interior llevaba muchas preguntas,
posibles respuestas, palabras para gritar...
...sólo esperaba el momento preciso y oportuno
para hacerlo.
Cada vez que llegaba ese momento, se sentía satisfecha,
por hablar aquello que pensaba, sentía
sin miedo a ser señalada o juzgada...
pero otros momentos luego de hablar
era frustrante, porque no entendìan
o se discutìa sin lograr el objetivo.
Por ello: "Hablar NO es garantìa de que los demàs escuchen"
(Sin màs explicaciones, aquì concluye)
1 comentario:
:D me gusta esto!
Gracias!
Publicar un comentario