lunes, 28 de junio de 2010

*Angosta es la casa*

San Agustín tuvo la experiencia de buscar la felicidad por todos lados, 
y todo fue en vano. 
Un día descubrió que él estaba habitado por Dios mismo 
y se sintió indigno.

Angosta es la casa de mi alma para que vengas a ella: 
sea ensanchada por Ti. 
Ruinosa está: repárala. 
Hay en ella cosas que ofenden tus ojos: 
lo confieso y lo sé; 
pero ¿quién la limpiará o a quién otro clamaré fuera de Ti? 
Tú lo sabes, Señor. 
No quiero contender en juicio contigo, 
que eres la verdad, 
y no quiero engañarme a mí mismo, 
para que no se engañe a sí misma mi iniquidad.

No hay comentarios: