tomado de www.jnjcolombia.com.co
La salud humana es un proceso complejo que se basa en el equilibrio entre la mente, el cuerpo y el espíritu, la falta de equilibrio en uno de ellos afecta el buen funcionamiento del otro.
Se ha comprobado que el sistema nervioso central y el sistema inmunológico están relacionados, lo que hace que la mente y las emociones se manifiesten en el cuerpo a través de síntomas.
Con base en esto, se ha podido determinar que el estrés y las emociones, como la ira, la ansiedad y la tristeza pueden ser la causa de ciertas dolencias. Estas emociones afectan la vulnerabilidad de las personas para contraer enfermedades.
Las personas que experimentan ansiedad crónica, prolongados períodos de tristeza y pesimismo, tensión continua y hostilidad tienen un mayor riesgo de contraer: asma, artritis, dolores de cabeza, úlceras y problemas cardiacos.
Asimismo, la ira es una emoción negativa que influye en la salud, generando problemas en el corazón, ya que produce una disminución de la eficacia en el bombeo de sangre. Cada episodio de ira añade una tensión adicional al corazón aumentando su ritmo y cuando esto se repite puede causar algún daño en el músculo.
El estrés influye principalmente en la adquisición de enfermedades infecciosas como los resfríos, ya que el sistema de defensas se altera y es incapaz de defender al organismo de los virus y las bacterias.
Esto trae consigo todo una nueva forma de pensar en cuanto al tratamiento de enfermedades, ya que ahora se deberán tomar en cuenta, como relevantes, los factores psicológicos de las personas enfermas, para así intervenir sus emociones con el objetivo de mejorar la salud.
La enfermedad afecta tanto al cuerpo como a la mente y de esta relación es que nace la medicina psicosomática, que se centra en el estudio de las interacciones entre los procesos psicológicos y las enfermedades.
Es así como las emociones negativas son un factor de riesgo tan perjudicial como lo puede ser el cigarrillo o el colesterol elevado.
La risa y el buen humor pueden ser herramientas efectivas para enfrentarse a la enfermedad. La capacidad de estar de buen humor le da sentido de perspectiva a los problemas y la risa brinda una liberación física de las tensiones acumuladas, lo cual hace que el sistema inmunológico funcione efectivamente.
Conocer tus propias emociones es algo fundamental. Reconocer cuál es la emoción que estás sintiendo, en el momento en que la sientes es muy útil, ya que te permite un mayor conocimiento de ti misma y también te permite saber canalizar y expresar esas emociones de manera adecuada.
Practicar relajación y aprender a controlar el estrés diario con yoga, ejercicio, masajes y terapias alternativas son herramientas importantes para el manejo de las emociones.
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